¿Cómo practicar la gratitud?



Mg. Amarilis Domínguez Palpa
Reencuentro con nosotros

Nuestra participación última en el SIMPOSIO NACIONAL DE PSICOLOGíA POSITIVA llevada a cabo en la ciudad de lima los días 13 y14 de octubre organizado por la UNIFË; permitió el encuentro y reencuentro con los psicólogos que estos últimos tiempos vienen trabajando este enfoque emergente en la psicología y con el auspicio y participación de la Sociedad Peruana de Psicología Positiva. También fue la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, es decir el encuentro con los adentros, el mundo interior: la conciencia, las emociones, la sensibilidad humana.

El Dr. Reynaldo Alarcón mencionaba que la gratitud es una conducta o respuesta emocional de un sujeto receptor ante un dador y que evoluciona con la edad. Según el DRAE ¨es considerado un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio a favor que se ha hecho o ha querido hacer y a corresponder a él de alguna manera¨. Existiendo dos actores el dador y el beneficiado.

La gratitud es un proceso cognitivo, permite que la persona o sujeto receptor valore positivamente la acción generosa, no reconocerlo sería la ingratitud. Además tiene un componente ético, el deber moral que obliga a agradecer en un sentido de reciprocidad como señala Emmons y Shelton (2002). Y se complementa con el componente afectivo-emocional que produce un truck en nuestro interior.

Cuantos acontecimientos del vivir son gratos pero a veces no sabemos valorar y reconocer, la vida misma (el existir), el compartir experiencias, el recibir apoyo, respaldo moral, presencia auténtica, el amor, la amistad, la solidaridad, la identidad…

Hacemos cosas sin esperar nada a cambio, pero de pronto cosechamos sonrisas, abrazos, caricias, saludos, mensajes, invitaciones, gestos de cordialidad por gente que saludablemente desarrolla sensibilidad y tiene la conciencia vigente como la ¨memoria de un corazón contento¨; y eso nos da felicidad y alegría, es nuestro soporte emocional como el agua que necesitamos para vivir y seguir para adelante. El factor mnemónico o la memoria colectiva hace que la gratitud este vigente y sea entendida como intemporalidad a las buenas acciones y viva latente en nosotros como una luz que no se apagará jamás mientras vivamos.

Avances de investigaciones

Gracias al aporte del blog de Juan Carlos Cubeiro; Robert Emmons reconoce que hasta hace poco la gratitud no había sido analizada por los psicólogos científicos. En 1998 este autor al ser invitado a dar una conferencia sobre fuentes clásicas de la fortaleza humana, inicia una investigación sobre gratitud junto con Michael McCullough.

En su investigación, Robert Emmons cita a Cicerón (“la gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás”), a Séneca (“la ingratitud es abominable”), a David Hume (“De todos los crímenes que las criaturas humanas son capaces de cometer, el más horrible y poco natural es la ingratitud”) y a Kant (“la ingratitud… es la esencia de la vileza”). Sin embargo, el autor reconoce que es difícil tratar el asunto de la ingratitud sin caer en el sentimentalismo o en la sermonización.

La gratitud es una elección consciente. Como clave de la felicidad, la influyen tres factores básicos (según Lyubomirsky, Sheldon & Schkade, 2005): las circunstancias (en un 10%), la actividad intencional (40%) y el llamado “punto de set” (50%, nuestra forma de ser: en una mitad, biológica y en la otra, fruto de la fortuna). La gratitud es el secreto de la vida, porque asociamos agradecido a “con paz”, contento, cálido, amigable, gozoso y desagradecido a estresado, quemado o resentido. El impacto de la gratitud en el bienestar físico y psicológico es más que notable.

“La vida es el primer regalo, el amor el segundo y el entendimiento el tercero”, escribió la poeta Marge Piercy. “Todos los bienes se ven mejor cuando se ven como regalos”, apuntó el prolífico Chesterton.

Los depresivos crónicos muestran mucha menos gratitud (casi un 50% menos). La gratitud puede servir además como muro de protección contra los mensajes ensidiosos. En términos de salud mental, el ratio entre emociones positivas y negativas es de 2’5:1 entre la gente normal. John Gottman apunta que en las parejas sanas debe situarse en 5:1. Cuando estamos agradecidos, cambia nuestra expresión facial y nuestro cuerpo. Y no olvidemos que el 75% de nuestra longevidad depende de factores psicológicos y de comportamiento. Según un estudio de la Clínica Mayo, las personas optimistas (aunque optimismo y gratitud no son lo mismo, están muy relacionados) tienen un 50% menos de sufrir muerte prematura que los pesimistas. Ser amable, apreciativo, tolerante, compasivo reduce en un 23% los niveles de cortisol (estrés) y eleva un 100% la hormona DHEA (relajación). En palabras de un escritor francés, “la gratitud es la memoria del corazón”. Todas las religiones y movimientos espirituales la ensalzan. En Estados Unidos hay un “día de acción de gracias” desde los peregrinos del Mayflower en 1620.

Últimamente en el Simposio se presentaron avances de trabajos de investigación: Gratitud y perfil de personalidad de Carmen Morales; Gratitud en estudiantes universitarios de David Jáuregui; Trabajo y felicidad de Raúl Guzmán y Gratitud y religiosidad de Rosario Arias Barahona; entre otros de Argentina, Chile y Brasil.

Practicando actos de gratitud

En octubre no hay milagros nos decía Oswaldo Reynoso, se trata de enseñar y aprender a agradecer, que tiene mucho que ver con patrones de crianza y estilos de vida saludable e inclusive con rasgos de personalidad.

El último aporte de Reynaldo Alarcón es su escala de gratitud después de su escala para medir la felicidad, le debemos gratitud por su aporte científico a la psicología. En la que determina tres factores importantes: reciprocidad, obligación moral y cualidad sentimental. Es posible enseñar a los niños y jóvenes a desarrollar la gratitud, se aprende con ejemplo y con las experiencias vivenciales de satisfacción; como refería Rosario Arias valorando la inmensidad del universo, la ecología, la cultura, practicando valores, desarrollando una conciencia reflexiva de reconocer y un comportamiento pro-social con el deber procurándole bienestar con franqueza, sensibilidad y amabilidad.

Y según las recomendaciones de Emmons en su libro Thanks! (2007), en base al modelo de cambios de James Prochaska consideremos el Top Ten de cómo empezar a practicar la gratitud:

1. Mantén un cuaderno de gratitud, con los momentos inspiradores que la merecen.
2. Recuerda lo malo.
3. Pregúntate tres cuestiones: lo que he recibido, lo que he dado y las dificultades que he causado.
4. Aprende oraciones de gratitud.
5. Atiende a tus sentidos.
6. Utiliza recordatorios visuales.
7. Haz pronunciamientos públicos de gratitud.
8. Analiza tu lenguaje.
9. Utiliza expresiones faciales de gratitud.
10.Sé creativo (piensa “fuera de la caja”): agradece a quienes te dañan.

Finalmente agradecer por este espacio al Diario Hoy Regional, a los asiduos lectores DE-MENTE NOBEL, a mis amigos y a mis falsos enemigos, a mis seres queridos, exalumnos y a todos los colegas psicólogos de la región que apuestan por la salud mental y el desarrollo de las capacidades humanas y la felicidad. GRACIAS, GRACIAS, MIL GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSS.

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About Orlando Bravo Jesús

Blogger y periodista huanuqueño.
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