Anciana fue violada y asesinada a golpes en alturas de Huamalíes


La muerte brutal de Fermina
Por Valentín Sánchez Daza
Fermina Rubina Palacios, de 82 años, vivía sola en su casa de tapiales al costado de un riachuelo en el centro poblado de Libertad, a siete kilómetros de Llata, capital de la provincia de Huamalíes. Sus ocho hijos habían migrado hacia Lima y Huánuco, y ella se dedicaba al pastoreo de sus animales y de tiempo en tiempo recibía encomiendas de sus hijos. Todos en el pueblo la conocían, incluso sus asesinos.

Su hija Aurora Mariño Rubina, de 40 años, la recuerda con un dolor contenido. Tiene los ojos rojos y viste de negro. “Era prácticamente una niña y mire cómo la han dejado”, dice, mostrando la foto de su madre, cuyo rostro sanguinolento e hinchado por los golpes de piedras y palos demuestra la crueldad de sus verdugos.

Era alrededor de las 8:00 de la noche del 6 de febrero de 2011, cuando Fermina se despertó de su sueño tempranero y salió de su habitación alertada por unos extraños ruidos que venían de la parte posterior de su vivienda. Tenía en un mano una vela y en la otra un palo.

Uno de los criminales, Carlos Alberto Dextre Gargate (35), contó a la Policía y al fiscal adjunto de la Fiscalía Mixta de Huamalíes, César Fernando Palli Calla, que aquel día, a las 3:00 de la tarde, se reunió con Elin Levi Chávez Vega (30), David Levi Valenzuela Garcilazo (35) y Roel Nelzon Fonseca Neire (20), en la tienda de la señora Celia, en donde los había encontrado bebiendo licor, una mezcla de gaseosa con aguardiente.

“Terminamos de beber y salimos. En ese momento, David Levi Valenzuela nos propone entrar a la casa de la fallecida para robarle las encomiendas que sus hijos le habían enviado desde Lima”, narró Dextre Gargate, quien confirmó que las huellas encontradas son las que hicieron al descolgarse por el tapial trasero de la vivienda.

A pesar de su edad, de tener al frente a cuatro individuos en la plenitud de su fortaleza física, la anciana puso resistencia y trató de defenderse con un palo, pero al final no pudo con ellos.

“David Levi Valenzuela la tumbó, agarró un trapo y la tapó la boca para que no grite, golpeándola con una piedra en la cabeza, mientras Carlos Alberto Dextre comenzó a darle patadas”, señala la apertura de instrucción dictada por el juez de Juzgado de Paz Letrado de Huamalíes, César Saldívar Salazar.

Luego, “sin contener su libido enfermizo”, la violan, todos, incluidos Roel Nelzon Fonseca Neire y Elin Levi Chávez Vega, diciéndose “te toca” y turnándose mientras los otros sujetaban a la octogenaria que, a ratos, clamaba: “¡Déjenme!”. Pero ya era tarde, sus 82 años llegaban a su fin con la sentencia de uno de sus asesinos: “¡Carajo, vamos a matar a esta vieja, porque esta vieja va hablar de lo que hemos hecho!”.

Aurora Mariño guarda la foto de su madre y no sabe explicar por qué tanto ensañamiento y demencia. “Hemorragia intracraneal, traumatismo encéfalo craneano severo, policontusiones, múltiples heridas cortantes en el labio inferior y superior, excoriación en el muslo derecho”, señala la necropsia que acaba de sacar de su bolso.

Dice que cuando llegaron a Libertad para velar a su madre, sus vecinos les contaron quiénes eran los sospechosos. “Esa misma noche, David Levi Valenzuela, desesperado, cogió un caballo y, sin recoger sus pertenencias, se fue a la casa de su madre en el caserío de Colla Grande, lo que fue advertido por los vecinos”.

Ese dato abrió las puertas de la investigación, indica la abogada de los familiares de la víctima, Miguelina Medrano Céspedes, quien señala que tres de los involucrados están detenidos en el penal San Marcos de Potracancha, pero que uno continúa fugado: Roel Nelzon Fonseca Neire.

El 11 de febrero un grupo de indignados pobladores aprehenden a David Levi Valenzuela y Elin Levi Chávez Vega, y si no hubiera intervenido la Policía habrían sido quedamos en la plaza de armas de Libertad, en donde los encontraron desnudos y atados a un poste, bañados en gasolina en medio de una muchedumbre que intentaban hacer justicia por propia cuenta.

Aurora Mariño, quien sigue el proceso judicial de cerca, manifiesta que tiene temor. Su hermana Edmunda, que la acompaña, también. Temen que no se haga justicia o que simplemente la justicia se retrase. Refieren que la Inspección Judicial a la vivienda donde se produjo el cobarde crimen, programado para inicios de marzo, ha sido pospuesta para el 5 de abril. "La vez anterior se frustró porque los del Inpe no tramitaron su traslado", se queja Aurora.

Sin embargo, con un brillo de fortaleza en los ojos, asegura que logrará que se haga justicia, a pesar de las amenazas de los familiares de los fallecidos, no sólo a ellos sino también a los testigos. Porque una muerte así de brutal, dice, no puede quedar impune.
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About Orlando Bravo Jesús

Blogger y periodista huanuqueño.
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