La hijita de mi cocinera

Recientemente ha salido publicado en varios medios de comunicación, expresiones del Presidente Regional al referirse a los congresistas: "Ellos no tienen nivel para conversar conmigo, si quieren conversar sobre algo, que vayan a conversar con la hijita de mi cocinera o alguien por el estilo".

Es preocupante que nuestra máxima autoridad regional, nuevamente lance improperios contra los congresistas, que lejos de generar acercamiento, concertación, generarán a no dudarlo, rencores, alejamientos, desuniones, perjudicando el trabajo en común para impulsar el desarrollo de Huánuco. Nuestras abuelas tenían muchos consejos sabios, como "es mejor callar si no hay cosas buenas que hablar" o el tan conocido de "antes de hablar, piensa", estamos convencidos que el trato y las buenas maneras abren muchas puertas.

Y cuando habla de que no tienen nivel, ¿A qué nivel se referirá? ¿Será al nivel de colesterol o al nivel de glucosa en la sangre? Si los congresistas no tienen nivel para conversar con él, ¿Entonces qué podemos esperar los ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes? Mal muy mal. No hay que olvidar que tanto el Presidente Regional como los Congresistas son autoridades elegidas por el voto popular, nos gusten o no y merecen todo el respeto.

La única diferencia que veo entre las personas, es en el vestir; unos más elegantes que otros, unos con ropa de marca y otros con ropa del bazar suelo, pero cuando estamos desnudos, todos somos iguales.

Esta actitud me recuerda al famoso cuento del "El Traje Nuevo del Emperador". Había una vez un rey muy vanidoso dedicado todo el tiempo a probarse y comprar trajes nuevos. Un día recibe a un par de tramposos que le ofrecen tejerle un traje especial y único: Un traje que sólo podrá ser visto por aquéllos que sean inteligentes y merecedores de su cargo, en tanto que aquéllos tontos e ineficientes no lo podrán ver.

Ante esta promesa, el rey les entregó finas telas y mucho oro a los tramposos, quienes simulan tejer y tejer durante días y días. Cuando le entregan el traje, nadie veía nada, pero tampoco nadie se atrevía a decirlo, ni siquiera el propio rey. Todos hablaban maravillas acerca del inexistente traje. Finalmente, el rey sale a lucirlo ante su pueblo, y todos ven que no trae nada sobre sus calzoncillos, pero nadie se atreve a admitirlo pensando que son los únicos que no lo ven y no querían perder sus cargos. Hasta que un inocente niño grita: "Pero si el rey va desnudo", y entonces, poco a poco, dándose cuenta de la realidad que nadie quería confesar, todos comienzan a reír y dejan al rey pasando su peor vergüenza de su frívola vida.

¿Será que eso similar está pasando con el Presidente Regional y su entorno inmediato? ¿Será que necesita hablar más con la "hijita de su cocinera", para que ella, como el inocente niño del cuento, le haga ver la realidad y los errores que está cometiendo, ya que gente de su entorno no lo hace, quizás por no perder el cargo?.

La señora que trabaja en su cocina, como muchas otras mujeres que se dedican a esa labor, merecen nuestra mayor consideración y respeto; probablemente lo hacen, porque no tienen otra mejor forma de ganarse la vida y así poder mantener a sus hijos, viéndose obligadas a soportar empleadores prepotentes y discriminadores.

Sería loable que el hoy Presidente Regional, se haga cargo de los estudios de "la hijita" de su cocinera, aludida por él en forma peyorativa y que con el tiempo, esa niña tenga mejores oportunidades que su humilde madre y de este modo, se rompa la cadena de pobreza y dependencia. Quien sabe que con este apoyo, en el futuro, esta niña pueda llegar a ser una eficiente Presidenta Regional.

Y a todo esto, ¿Qué dicen nuestras consejeras regionales? No olviden que quien calla otorga.

Escrito por:
Mg. Teresa Chara de los Rios
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About Orlando Bravo Jesús

Blogger y periodista huanuqueño.
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